7.3.26

DP [03]

—Supongo que le han llegado rumores sobre el método que utilizo para procurar la curación de las enfermedades —me esmero por que mi voz suene sin carraspeos—. Siempre asocio cualquier dolencia con la alimentación y el estilo de vida. Las personas nacemos para llevar una existencia saludable, no para caer enfermos a la primera ocasión. Considero a la enfermedad un rara avis, un caso extraño, ajeno a los individuos de una especie. Los chimpancés, por poner un ejemplo que se aproxima al nuestro, nunca caen enfermos. Hasta el último momento sacan partido de la fuerza vital que los anima. Se alimentan de frutas, hojas, alguna que otra raíz y algún que otro insecto, en el caso de que no encuentren la cantidad adecuada de frutas. Pero la base de su alimentación la constituyen estas últimas. ¿Por qué el ser humano, cuyo código genético coincide con el de los grandes primates en un 99%, no se habitúa a comer así? Yo le diré la razón: existe una costumbre ancestral, una cultura, una religión que nos imponen tales o cuales hábitos. No voy a proseguir con este discurso, que podría parecerle dogmático, y hasta puede que un poco fastidioso. Me limitaré a exponerle mis conclusiones: para sanar, coma crudo, así de simple. Cuanto más agobiada se sienta por unos síntomas insoportables que le impiden descansar por las noches y disfrutar de las largas jornadas de sol en los meses de verano, más apremiante será la necesidad de comer crudo. Las frutas, en especial, actúan como esponjas que arrastran y se llevan consigo toxinas y desechos, acumulaciones putrefactas en cualquier rincón de nuestra anatomía. Por el contrario, una alimentación basada en carnes, lácteos y cereales refinados y cocinados acidifica el organismo hasta que los sistemas linfático e inmunológico se saturan. Los órganos de evacuación, tales como los riñones, quedan taponados por una pared de moco; ya no cumplen su función primordial de filtradores. Las consecuencias de todo ello ofrecen un cuadro variopinto de patologías, desde el simple reúma, pasando por el asma, las alergias, el colon irritable, la obstrucción de los vasos sanguíneos y la diabetes, hasta cualquier temible cáncer. Se trata de un asunto serio, grave, y nuestro deber es reaccionar inmediatamente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario