Considero que no hay más tiempo que perder. Preparamos un menú semanal, basado principalmente en frutas y ensaladas. En dos ocasiones tomará verduras al vapor y un puñado diario de almendras , por las mañanas. Por las tardes, medio litro de zumo de naranja natural. A las cinco de la tarde será su última comida hasta el día siguiente, a las nueve de la mañana: siempre inaugurará las jornadas con manzanas u otra fruta similar; podrá comer cuantas le apetezca; de hecho, le aconsejo que sacie su apetito, pues la ingesta de frutas carece de contraindicaciones, a no ser que el paciente haya desarrollado cierta intolerancia hacia ellas, fenómeno que sólo ocurre cuando el grado de inflamación por acumulación de toxinas y desechos ya es crónico, y se requiere entonces mucha paciencia y zumos verdes (a base de clorofila) para restablecer un equilibrio corporal.
Insisto sobre este punto: tiene que masticar despacio y saborear al máximo los alimentos. El bolo alimenticio no descenderá por la garganta hasta que no haya extraído el máximo de jugo dentro de la propia boca, donde procederá a una trituración meticulosa. Sólo así conseguirá elevar el porcentaje de asimilación digestiva. En efecto, este porcentaje varía en función de la rapidez con que se traga, la mezcla de alimentos y las condiciones molares y salivares de la persona. Cuanto más rápido coma, cuanto más mezcle las sustancias en un mismo bocado, y cuanto más se aleje de la relajación, menos aprovechará los beneficios de los ingredientes. Para hacerse una idea, si uno se come un plato de lentejas sin carne en menos de diez minutos aprovechará el 25% de los nutrientes (minerales, proteínas, hidratos de carbono), mientras que si ese mismo plato lo ingiere en el doble de tiempo podrá asimilar un 50% de esos mismos nutrientes. El tiempo de permanencia en la boca constituye un factor decisivo en el aprovechamiento real de los alimentos. Otro ejemplo interesante: comer una zanahoria cruda, a bocados, en menos de cinco minutos supone un beneficio aproximado del 30% de los macro y micronutrientes, mientras que conseguiremos doblar esa cifra si también multiplicamos el tiempo de masticación. Vale la pena, pues, comer con calma, integrados en el entorno. Sin distracciones, sin prisas. Insisto sobre este aspecto. Virginia señala que me ha entendido perfectamente. Otro punto crucial: las pastillas. Suele tomar una quincena diaria. No se puede sanar con semejante dosis de medicación, así que le propongo que cada semana suprima una de esas pastillas, la que ella elija, hasta reducirlas a cero. Si hubiera contraindicaciones, eso es algo que abordaríamos en el momento adecuado. Para concluir, le anuncio que los aspectos psicológicos (los traumas que atesora) irán menguando conforme su cuerpo restablezca el equilibrio a base del plan generalizado de desintoxicación que hemos puesto en marcha. Declaro que ella forma parte de un ensayo en el que se incluyen a otros cinco individuos, quienes comerán en mesa aparte, puesto que su régimen alimentario presenta grandes diferencias en comparación con el del resto de inquilinos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario