22.3.26

DP [10]

Empiezo esta charla hablándoles de mi maestro, el profesor Arnold Ehret. Su curso sobre el sistema de la dieta amucosa, en la segunda década de este siglo, se convirtió en un libro de 25 lecciones para sus alumnos. Posteriormente fue publicado y obtuvo un éxito notable. Numerosos son los seguidores que han ido surgiendo al concluir la Segunda Guerra Mundial. De ninguno de ellos se habla, curiosamente, en los medios de comunicación.

Él mismo estaba aquejado de una dolencia en el corazón y de una infección crónica en los riñones, diagnosticada por los médicos como incurable. Pero se autoaplicó la dieta amucosa y logró sanar, por lo que pudo viajar por muchos países, incluso en bicicleta. Creó sanatorios en California y contó con numerosos pacientes, los cuales nos han dejado asombrosos testimonios de curación.

La idea base es simple: todos los productos que crean mucus en el organismo son perjudiciales; a la larga terminan obturando el sistema linfático, las vías respiratorias y de evacuación. Crean con los años una capa compuesta de moco, pegamento (procedente del gluten y de los productos con almidón) y proteínas mal digeridas (las de la carne y los productos lácteos). Las paredes internas del intestino se taponan con esta sustancia, que impide la asimilación de alimentos, a la vez que aparecen agujeros por donde proteínas a medio digerir y otros compuestos, como las grasas y los hidratos de carbono, van a parar al flujo sanguíneo, suscitando la alarma del sistema inmunológico, que ha de combatir lo que para él representa un exceso de toxicidad. Si esta situación se prolonga en el tiempo, sin haber hecho caso de las señales de alarma: resfriados, dolores de cabeza, malestar, insomnio, fatiga, cambios inopinados de humor…, se produce una congestión de moco en muchas partes del cuerpo, con la generación de cualquier enfermedad, según la predisposición genética y las circunstancias ambientales.

Para sanar, simplemente hay que suprimir los alimentos mucoproductores, practicar un ayuno diario de 16 horas, realizar una actividad física y abolir en la medida de lo posible las situaciones de estrés. Los problemas, tomados a pecho, desencadenan serios desgastes en la salud, por lo que conviene tomarse las cosas con calma, una sonrisa a tiempo obra como una pócima mágica que disuelve las situaciones embarazosas, o esos disgustos que tanto encogen y se ceban con el alma. Sobre estos aspectos, vale la pena consultar los trabajos de la naturópata higienista Irene Bueno. Vive en España y trabaja activamente por la remediación de la salud de multitud de dolientes que acuden a ella en busca de ayuda y consuelo.

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