6.7.26

ASC [4]

—La cuestión de si podemos vivir sin recurrir al auxilio del dinero la había planteado yo en varias ocasiones durante las charlas con mis amigos —dije, aparentemente tranquilo, aunque en el fondo no salía de mi asombro—. Casi siempre llegamos a la conclusión de que esto es imposible. O uno cuenta con él, o se muere de hambre. Se puede vivir de la caridad, pero incluso ésta funciona gracias al dinero. ¿Y por qué considerarlo como algo negativo? A fin de cuentas, no es más que un medio que facilita los intercambios comerciales entre las personas. Lo que está bien o mal es qué hace uno con ese dinero. Pero demonizarlo porque sí, pienso que es tontería.

—¿Por qué no, cuando uno sigue apegado al sistema? Lo malo es que la experiencia se empeña en demostrar que la inmensa mayoría se toma el dinero, no como un medio, sino como una finalidad. Se vive por y para el dinero. Y esto ciega a tantas personas que la lista de desgraciados por esta misma causa no acaba nunca. Pero, insisto, esta problemática deja de plantearse cuando uno se sale, literalmente, del sistema. Entonces advierte que puede prescindir del factor monetario, de este elemento de intercambio, como aseguras, comercial. ¿Imposible? No, si uno se desenvuelve dentro de unas coordenadas tan viejas como el mundo, aunque muchos las consideren nuevas, inéditas, asombrosas. Acaso también, descabelladas.

—La pregunta que me hago es la siguiente: ¿A ti te funciona?

—A las mil maravillas. Me considero completamente feliz y completamente libre. No intento ganar adeptos, y de hecho tú y yo estamos hablando ahora por la intervención de un conocido, quien pretende sacarte de apuros. Esto depende, claro está, de tu capacidad de adaptación para los cambios, y de tus motivaciones y ganas de tomar el rumbo que conduce en línea recta, sin atajos, al paraíso terrenal.

—¿Y esto lo aseguras por propia experiencia?

—Exacto. Sin exageraciones. Se puede vivir sin contar para nada con el dinero, habiendo satisfecho todas y cada una de nuestras necesidades.

—¿Cómo?

—Ésa es la cuestión. El movimiento se demuestra andando. Para empezar, olvida todo lo que has aprendido en la escuela, todo lo que te han enseñado tus padres, todo lo que te han dicho tus amigos. Olvida las imágenes y los mensajes televisivos. Cierra para siempre los libros y no retengas ni una sola palabra de lo que hayas leído. Sólo así estarás capacitado para emprender la reforma que transformará tu vida hasta el punto de que en el plazo de varios meses no te reconocerás a ti mismo.

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