De pronto interviene Virginia. Dice que le encanta la dieta frugívora, si no fuera porque... Primero, muchos la consideran, y ella a veces también, una dieta extremista, sostenida por motivos ideológicos, fanáticos, más que científicos. Esto la aparenta con una secta. Segundo, ha oído mencionar casos inquietantes de personas que han muerto por prolongar este régimen. Lo mejor que te puede ocurrir, añade, es que se te caigan los dientes y el cabello, o que pierdas la vista.
No voy a llevarme las manos a la cabeza al oír esta sarta de disparates. Hay que mantener la calma, es la primera regla para resultar convincente a un público que se muestra partidario del escepticismo. Son muchos años de adoctrinamiento, pienso, y no se puede borrar de un día para otro lo que nos han enseñado desde que éramos chiquitos.
A la primera objeción contesto que las expresiones «fanático» y «extremista» no son más que un punto de vista absolutamente subjetivo. Imaginemos tres personas en unas escaleras altas, adosadas a un muro. La primera ha llegado a lo más alto, la segunda se sitúa en medio y la tercera permanece en el primer peldaño, todavía no ha despegado del suelo. Mira a lo alto y piensa del segundo: «¡Qué alto ha llegado!». En cambio, del tercero, que ha llegado aún más lejos, dirá: «¡Es un extremista!». ¿Qué pensará éste último de los otros dos? Que al uno aún le queda bastante esfuerzo por realizar y que al otro, puesto que ni siquiera ha despegado del suelo, podría considerarlo un ignorante. Pero esta palabra suena demasiado agresiva, la reserva para sí y se abstiene de emitir un juicio de valor. Ni siquiera intentará convencerlo de su error. Por el contrario, al segundo lo animará para que continúe escalando hasta alcanzar la cima.
En cuanto a la cuestión de morir por haberse obstinado en practicar la dieta frugívora, confieso que este tema da cuerda para largo. Les pregunto si están dispuestas a oírme perorar durante un rato. Me responden al unísono que sí y yo me lanzo, pues, a la piscina.

No hay comentarios:
Publicar un comentario