3.5.26

DP [28]

Nos despedimos, no sin haber acordado la fecha de una nueva reunión y la delicada cuestión del «diagnóstico». El maestro alemán estableció un método infalible, que apodó «espejo mágico», para conocer el estado exacto de los órganos digestivos. Pasados dos o tres días de ayuno, la lengua se vuelve negra y el aliento empeora horriblemente si las cosas van mal en nuestro interior. La lengua se convierte así en un reflejo fidedigno de la patología interna. No es necesario descubrir una lengua «negra» para cerciorarnos de que nuestra salud anda seriamente tocada, basta con alimentarnos exclusivamente de frutas varios días y fijarnos en los síntomas: si padecemos dolores de cabeza, palpitaciones irregulares en el pecho, mareos y ganas de vomitar, así como una debilidad creciente, es señal de que urge iniciar la dieta de transición, pero sobre todo no se debe acudir a la dieta amucosa, la que se basa exclusivamente en frutas y vegetales de hoja verde.

Aclaro que en la mayoría de los casos conviene comer frutos secos, para asegurar una ingesta mínima de lípidos, aunque en cantidades moderadas. Tampoco debemos dejar de lado los aguacates, gran aliado en los casos en que atenaza y amordaza una delgadez extrema. Invito a las cinco señoras a que sigan los siguientes pasos: al principio se trata más bien de suprimir, en vista de que la mayoría de las personas de los países occidentales muere a causa de una sobrealimentación. Comer menos es la primera medida que ha de tenerse en cuenta. La segunda, suprimir uno por uno los alimentos que más daño hacen: las harinas en general y el pan y las pastas en particular; las carnes; los huevos; la leche y sus derivados; las legumbres y los cereales; y los tubérculos con almidón, como es el caso de la patata. Estos productos producen mucus y por consiguiente ensucian el organismo. Deben ser descartados completamente. Pero esto exige tiempo. Cada semana habrán de suprimir dos, a su entera elección. En un cuaderno anotarán la comida ingerida cada día y sus cantidades. Se pesarán una o dos veces por semana. También podrán escribir en él impresiones y «calamidades»: diarreas, bajadas repentinas de tensión, migrañas, cambios intolerables de humor, etc.

El 10 de julio se efectuará el primer balance. Las chicas, contentas, abandonan la cantina, justo cuando las mujeres del servicio regresan a la cocina después de haber puesto las mesas. Por mi parte, feliz, me retiro a mi despacho. Dentro de una hora sonará la campana para comer.

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