11.5.26

DP [34]

Replico que se trata de disfrutar con la comida, en efecto, pero a través de productos sanos y dulces: las frutas, adaptadas a nuestra fisonomía de primates. No es mi intención detenerme en este punto, así que cedo la palabra a Virginia, la última en ofrecer su testimonio. Ya ha sido presentada en episodios precedentes, por lo que no me entretengo en describir sus rasgos físicos. Puntualizo, con todo, que ha perdido dos kilos en las últimas dos semanas, por lo que ahora parece más alta y, sin llegar a espigada, sí que ha ganado en porte atractivo y elegante. Viste un pantalón blanco, ligero, acompañado de una chaqueta de verano, igualmente blanca. Ha cambiado de peinado, que ahora recoge hacia atrás con un elástico por encima de la nuca.

Ella ha decidido renunciar, a las primeras de cambio, a la leche y sus derivados. Esfuerzo complicado, admite, puesto que desde niña ha sido adicta a los yogures de sabores. Juzga que el esfuerzo valdrá la pena. También suprime de sus comidas el pan, bajo todas sus formas y presentaciones. En esto han coincidido las cuatro mujeres que me acompañan en esta segunda reunión. Son conscientes de que es quizá el primer alimento, junto con las carnes, que hay que suprimir. Nos dice que esta semana las dos renuncias no le han acarreado ningún problema, ni moral ni físico, pues de las explicaciones oídas anteriormente acerca de la dieta amucosa fundada por el doctor Arnold Ehret había obtenido el valor y coraje necesarios.

Antes de que se me olvide, saco a colación un punto importantísimo: la dieta que nos ocupa, tan especial, basada en frutas, y los medicamentos son incompatibles. No se puede servir a dos amos a la vez. O lo uno o lo otro. O escoge uno el camino de la ciencia alópata, con sus medicamentos, tratamientos, protocolos y análisis de laboratorio, o escoge uno el prescindir de toda clase de alimentos impropios a la especie humana en tanto que frugívora, al igual que sus primos los monos y los gorilas. Practicar una dieta estricta de frutas, con ayunos más o menos largos, sin haber eliminado la medicación resulta tan peligroso como arrojarse al mar en pleno invierno y con la ropa puesta.

1 comentario:

  1. Steve Jobs padecía de cáncer y probó varios sistemas de curación, entre ellos el frugivorismo acompañado de ayunos. Además, seguía medicándose, lo que explica probablemente la razón de su fallecimiento. Véase más información al respecto:
    https://arnoldehret.info/steve-jobs-y-la-dieta-amucosa-de-arnold-ehret/

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