18.5.26

DP [39]

Ha llegado el turno de Carmen, la todavía joven de 38 años que está consiguiendo, poco a poco, vencer su demasiado arrimo al alcohol. Dígase lo que se quiera al respecto, la solución definitiva siempre consistirá en practicar la abstinencia. La fórmula funciona con todo tipo de adicciones. En nuestros días, los adolescentes muestran una inclinación exacerbada por las pantallas, las consolas y los videojuegos; pues bien, dos semanas de depuración en el campo, y regresarán a la ciudad con la mente despejada y los pulmones henchidos de fragor y plenitud. La noto mejorada, aunque una expresión de rabia contenida, de furia desbordante, empaña su mirada, vuelta hermética, incluso acerada. Recapacito: «Todo el mundo experimenta este obstáculo; en primer lugar, se enfada consigo mismo cuando sobreviene una crisis de órdago. Un poco más tarde, culpa a los demás. Finalmente, se resigna».

Habla con voz asustada, revela que sigue adelgazando, ahora se ha ido a los 49, lo que supone una pérdida semanal de un kilo y medio, y esta dinámica tiene trazas de continuar, por lo que empiezan a asustarla los fantasmas de la desnutrición y la delgadez extrema. Además, se pasa noches enteras sin dormir por un miedo atroz que ha surgido de forma repentina: Yo había aclarado que la dieta amucosa y los medicamentos son incompatibles; pues bien, ella lleva varios años tomando ansiolíticos. Aunque ha intentado suprimirlos, hay uno que se le resiste. Su médico de cabecera le recetó en una ocasión cortisona; desde entonces la sigue tomando en cantidades moderadas. Esta situación, confrontada a los cambios actuales, ha terminado por atemorizarla hasta el punto de plantearse la urgencia de retirarse del grupo. Como colofón, asegura que nunca se había sentido tan débil como durante estas dos últimas semanas.

Yo sé que esta mujer necesita consuelo, reconfort, palabras de apoyo. De esto se encargan las demás integrantes de la sesión. Sus aseveraciones resultan, quizá, más eficaces que las mías. De mujer a mujer, es más fácil encontrar las palabras idóneas que de hombre a mujer. O tal vez me equivoque.

Sobre la debilidad y la flaqueza extremas por causa de un cambio drástico en la dieta, hay bastante que aportar. Respiro hondo y me lanzo, arrojando fuera de mí las cavilaciones, a la piscina.

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