20.5.26

DP [41]

Sobre la cuestión de los medicamentos, aprovecho para arremeter contra los ansiolíticos y la cortisona, a los cuales culpo de crear adicción y de sacrificar el hígado en aras de un supuesto restablecimiento. Cito unas frases de Inés Cantalapiedra, incluidas en ese artículo que habla de la vitamina B12:

«Tengamos en cuenta, además, que la Naturaleza es en sí misma perfecta. Es ella la que nos cura, en realidad. Y dentro de ella todo se ensambla en armonía. Los nutrientes de cada fruta colaboran en perfecta sinergia. Por ello es imposible reducir lo natural a una química que nos hemos sacado de la manga. El ser humano necesita alimentos COMPLETOS, naturales, no vitaminas aisladas, o unidas de forma artificial, ni pastillas o jarabes que nada resuelven. Esto justifica mi absoluto rechazo a los suplementos de cualquier tipo o marca».

Leído esto, insisto en que nos hallamos sólo al principio. Si por ahora se resisten algunos medicamentos, no vamos a perder los estribos. Al contrario, mantengamos la compostura; es sólo cuestión de tiempo el eliminar las últimas resistencias de las antiguas adicciones y complicaciones provocadas por la ingesta fatal de compuestos químicos.

Antes de dar por finalizada la reunión, quedan por oír las declaraciones de Virginia, quien continúa adelgazando, al igual que el resto de sus compañeras (salvo Isabel, que se mantiene en su línea). No parece que esto la preocupe lo más mínimo. Saca a la palestra la mala fama que se atribuye a las frutas, en especial las uvas, la sandía y el melón, en cuanto a su índice glucémico. Contienen, se dice, demasiado azúcar, y esto propicia, a la larga, la aparición de la diabetes tipo 2. Virginia se muestra, ella misma, escéptica; pero le ha parecido conveniente aclarar el asunto conmigo, pues una y otra vez ha oído el cuento de que «demasiada fruta engorda, dispara la cantidad de insulina en la sangre».

Replico que se trata de lo contrario: La fruta, aunque tomemos cantidades exageradas, previene la aparición de la diabetes y estabiliza los niveles de insulina. De hecho, una dieta a base de frutas y vegetales verdes logra revertir la diabetes de tipo 2, a la vez que reduce las dosis inyectadas de insulina en los pacientes de la de tipo 1. Esta última se considera incurable, pero un régimen de vida adecuado es capaz de suprimir los síntomas y la obligación de inyectarse a diario. Para ello se requiere, no obstante, de un período prolongado.

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