Llegan las conclusiones. Debo mencionar, antes de olvidarlos, dos puntos cruciales. Recuerdo al grupo la fecha estival en la que nos hallamos y el lugar donde vivimos: una isla que por diversos motivos es considerada paradisíaca. Pese a lo cual, sus habitantes alegan que el clima es demasiado húmedo y que en invierno, sobre todo en enero, hace mucho frío. Esto es cierto, pero es raro que las temperaturas bajen de los dos grados, mientras que en verano el calor, unido a la humedad del aire, se vuelve agobiante. Representa un alivio para todos la brisa marina, y pasar un día entero al borde del mar es una buena idea, a condición de protegerse de los rayos solares con una sombrilla. Residir en Inca ofrece la oportunidad de practicar el senderismo, pues son numerosas las rutas que parten desde aquí para descubrir el paisaje y visitar los pueblos adyacentes, tan repletos de gracia que atraen a los turistas. Con esto insinúo que me agradaría una planificación de excursiones diarias. Respirar el aire puro de la campiña balear sería un complemento eficaz de la dieta amucosa. Yo me ofrezco a acompañarlas de cuando en cuando en sus itinerarios, que ellas mismas pueden escoger, con la ayuda de una guía.
El segundo punto importante es el del menú elaborado por las propias interesadas. De nuevo saco un papel y leo otra cita, esta vez del profesor Arnold Ehret. Procede de un artículo publicado en 1920, dos años antes de su muerte a consecuencia de una terrible caída, en la que se desnucó contra el bordillo de la acera. Ésta sería la versión oficial; pero hay quien sostiene que a sus 56 años, y tras concluir una serie de cuatro conferencias titulada La salud a través del ayuno, en el hotel Ángelus de la ciudad de Los Ángeles, fue asesinado por haberse atrevido a perturbar los intereses de las industrias farmacéutica, láctea, cárnica y cerealista: demasiados enemigos, y muy poderosos.
Esto es lo que leo a mi escaso público:
«El sistema curativo debe ser variado y adaptado a cada caso individual. El practicante debe atesorar un conocimiento práctico de cada detalle y exhibir en su propia persona los resultados de una perfecta curación».
La intención es que cunda el ejemplo. Yo como lo mismo que ellas, y también practico deporte regularmente: un paseo diario se me antoja imprescindible; aprovecho el aire puro que desciende de la cercana sierra de Tramontana; efectúo frecuentes baños de sol; y respiro a conciencia mediante ejercicios saludables. Durante las cenas, cada ingrediente de las ensaladas se presenta separado. Esto da la posibilidad a las cuatro comensales de preparar ensaladas individualizadas, ellas mismas eligen el qué y el cuánto. Se vuelven de este modo responsables y ganan en autonomía, uno de los objetivos principales de nuestra experiencia culinaria y curativa.

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