P1.— Explíquenos la naturaleza de esas novedades.
JP.— El razonamiento es simple y no procede de mí, sino de la escuela ehretista, fundada por el profesor Arnold Ehret en la segunda década de este siglo. Se fundamenta en la dieta amucosa, acompañada de ayunos racionales y de una dieta de transición, para las personas que soporten mal la supresión de los almidones, las carnes y los lácteos. Todo parte de una idea básica: somos seres frugívoros y todo lo que se distancie de este régimen alimenticio nos enferma. En realidad, cualquier enfermedad no es más que una serie de síntomas de un cuerpo atascado por la acumulación de mucus. Es el intento más o menos fructífero por desembarazarse de las toxinas y venenos que se han ido almacenando con el transcurso de unos años en los que se mantenía una dieta perjudicial, también en el terreno sicológico.
P2.— ¿Existe literatura científica que trate estos temas?
JP.— Sí. El propio Arnold Ehret escribió una serie de libros, entre los que destaca «El sistema curativo por dieta amucosa», publicado poco antes de su muerte, en octubre de 1922. Se conservan, además, cartas y numerosos testimonios de los pacientes que trató en su sanatorio de California. Su vida misma supone un testimonio elocuente de la veracidad de cuanto afirmaba.
P3.— ¿Desde cuándo es ehretista?
JP.— Desde hace poco más de diez años. Estuve confrontado a problemas de espalda y, siguiendo las indicaciones del profesor, obtuve una cura definitiva. A partir de entonces, no he vuelto a experimentar dolores de espalda.
(Sentía que mi discurso estaba siendo coherente con mis creencias. Hay cosas a las que uno no está dispuesto a renunciar, por mucho que vea su porvenir en peligro. Por otro lado, no pocas veces había fantaseado con la idea de dejarlo todo, profesión y estatuto social, para marcharme con Elena a una región tropical, ¿por qué no Costa Rica? Allí dispondría de una variedad asombrosa de frutas, las cuales son difíciles de encontrar en Europa.)
P1.— ¿Y por qué precisamente ahora ha decidido practicar con sus pacientes las excelencias de su «método»?
JP.— Le repito que no es mío. Yo no he inventado nada. Se pueden consultar los precedentes en cualquier biblioteca especializada. La dieta amucosa es considerada, en realidad, una modalidad de la naturopatía: la sanación por remedios naturales. Algunas charlas con mis pacientes me animaron a llevar a cabo el proyecto. Se crearon dos grupos; el primero desistió al poco de comenzar; y el segundo, formado por cinco mujeres que acabaron siendo tres, aguantó dos meses escasos. Los resultados puedo considerarlos satisfactorios. Aparecen en un diario que pongo, obviamente, a disposición de este tribunal, por si resultara útil para el esclarecimiento de dudas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario